El obispo de Menorca, Mons.Francisco, preside la Misa Crismal en Ibiza

El obispo de Menorca, Monseñor Francisco Conesa, presidió ayer, Martes Santo a las doce de la mañana, la Misa Crismal en la Parroquia de la Virgen del Carmen de Es Cubells. En ella se han bendecido los santos óleos de los catecúmenos y enfermos, y se ha consagrado el crisma; una bendición en la que, como de costumbre, participó todo el presbiterio.

A la Eucaristía, concelebrada por el Administrador Diocesano de Ibiza, D. Vicente Ribas Prats y por el Padre Lucas, Decano de la Catedral de Ibiza, han asistido los dos diáconos de la diócesis; Fernando Jesús Bayón y Pedro Ramírez, este último diácono permanente. Junto a ellos también ha acudido la gran mayoría de los sacerdotes de las Pitiusas, Fabián, uno de los dos seminaristas de la diócesis, y tres de las cinco congregaciones religiosas de la isla; la comunidad de la Familia del Verbo encarnado, las Carmelitas misioneras y las Agustinas Hermanas del Amparo.

En la celebración, en la que se ha tenido en cuenta en todo momento las medidas de prevención de la pandemia, el Obispo de Menorca habló acerca del signo de la unción, uno de los signos más importantes que reciben los sacerdotes el día de su ordenación, con las siguientes palabras: “El Espíritu nos cubrió con su sombra en el diaconado y después desplegó su fuerza en la ordenación de presbítero. El Espíritu nos ungió”, recordándoles a todos los presentes su misión; que han sido enviados para anunciar la salvación. “Desde ese momento toda la vida ministerial será actividad de dos. El sacerdote no está solo.” – añadió -, “el Espíritu rompe su soledad.

En la misma, Mons. Francisco Conesa también animó a todo el clero ibicenco a salir a la calle, recordado en su homilía que “evangelizar sugiere caminos, pisar la calle, acercarse a las personas y convivir con ellas, tal y como hizo Jesús durante su vida” ya que “el evangelio de Jesús es una Buena Noticia que tiene que llegar a todos; los pobres, los que sufren, los que están en la cárcel… E incluso hoy a las personas afectadas por COVID o que padecen directa o indirectamente las consecuencias sociales y económicas a las que está llevando esta enfermedad”.

Tras la homilía y en un ambiente íntimo de fraternidad tuvo lugar, como cada año, la renovación de las promesas sacerdotales de todo el presbiterio. Al finalizar, D. Vicente Ribas Prats, administrador Diocesano de Ibiza y Formentera, aprovechó para agradecer a Mons. Francisco Conesa su asistencia y toda la ayuda que está ofreciendo a la diócesis en estado de sede vacante. Jordi Martí, el organista, acompañó en todo momento a la asamblea con su voz y la melodía del órgano construido en el año 1994 e inaugurado por primera vez el pasado 15 de octubre de 2020 en la misma Parroquia.

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