Iconografía en claves de bóveda

La Asunción de María al cielo
Iglesia de Santa María de Maó (y 6)

«Finalmente la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y vencedor del pecado» (Lumen Gentium, 59). Desde antiguo la Iglesia fue venerando y confesando la Asunción de la Virgen en cuerpo y alma al cielo, verdad que en 1950 el siervo de Dios Pío XII definió solemnemente como dogma de fe.

Todas las iglesias que tenían por titular a Santa María por norma general celebraban su fiesta propia el día de la Asunción, el 15 de agosto. Se comprende, pues muy bien, que para el último tramo de las bóvedas de la nueva iglesia parroquial, el más próximo al altar mayor, para decorar su clave de bóveda se escogiera la representación de María exaltada a la gloria celestial.

En la clave de esta bóveda, la hermosa figura de la Virgen aparece ya como Asunta al cielo, sin duda porque se dejaba para el retablo mayor la representación del acto de su gloriosa asunción por manos de ángeles. En la figura de la bóveda la Virgen aparece ya con su corona real nimbada de rayos resplandecientes, además de destacar en el fondo la aureola de doce estrellas. Viste la Señora túnica de púrpura y manto azul con adornos de oro; tiene sus manos como en estado de contemplación, y a sus pies figuran dos pequeños rostros de ángeles.

El arzobispo de Santiago de Compostela fray Rafael Vélez, que permaneció en Maó durante varios años y ejerció su ministerio episcopal obsequió a la parroquia de Santa María con la publicación de unos gozos de doce estrofas, en una de las cuales se dice: «De este trono de gloria / serviréis de amparo y guía / a los fieles cristianos / que a vos claman noche y día. / Protegednos, dulce Madre, / amparadnos noche y día»

Guillermo Pons Pons

25-07-2021

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