Raons d’esperança de Carlos Salord

LIBERTAD Y SUBSIDIARIEDAD

Las enciclopedias definen la libertad como la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Libertad y responsabilidad son dos términos que van firmemente unidos y que requieren también la presencia de la verdad. Una persona es responsable de sus actos cuando actúa con plena libertad y con pleno conocimiento de lo que hace. Por tal motivo la formación es un componente principal en la actuación libre de una persona. El hombre en el ejercicio de su libertad persigue un fin, actúa para conseguirlo. En realidad ese fin es el que proporciona sentido a su vida. Toda su existencia viene determinada para conseguir ese fin. De ahí la importancia de una buena formación para que su actuación, su comportamiento, en el uso de su libertad, llegue a alcanzar el fin deseado. Por falta de una buena información podría errar, si no rectifica a tiempo, la meta fijada. Un verdadero fracaso. ¡Qué tristeza!

La libertad se manifiesta de muchas maneras y el hombre la ejerce solo o asociándose con otros, dando lugar a diferentes instituciones. A través de ellas la iniciativa humana se encamina hacia el progreso. La suma de estas iniciativas conduce al progreso social o de una nación. Es misión del Estado promover estas iniciativas humanas. Y aquí es donde actúa el principio de subsidiariedad que consiste en que el Estado no debe interferir ni impedir lo que, en un campo determinado, ejecute o consiga la iniciativa privada en el ejercicio de su libertad, antes bien debe promocionarla, ayudarla e incluso regularla. En todo caso cuando la iniciativa privada no pueda por sí sola llevar a cabo una determinada función social necesaria puede y debe el Estado completarla o suplirla. Todo ello encaminado, como fin último, a conseguir el mayor bien de la comunidad. No se trata de un principio contra el Estado si no todo lo contrario, es una manera de perfilar el óptimo modo y campo de su actuación.

Uno de los ámbitos de capital importancia para una sociedad es el de la educación. La vigente Constitución española en su artículo 27 reconoce que todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana con el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales. Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones. La enseñanza básica es obligatoria y gratuita. Los poderes públicos garantizan el derecho de todos a la educación. Se reconoce a las personas físicas y jurídicas la libertad de creación de centros docentes. Los poderes públicos inspeccionaran y homologarán el sistema educativo para garantizar el cumplimiento de las leyes y ayudarán a los centros docentes que reúnan los requisitos que la ley establezca.

Se trata de todo un enunciado para que la educación funcione en un noble y libre ejercicio de las competencias privadas y públicas de acuerdo con lo expuesto al tratar del principio de subsidiariedad. De hecho en España se da, por parte de la iniciativa social, el ejercicio de ese derecho a la educación y creación de centros en todos los grados. Se dan tres tipos de enseñanza la pública, la privada y la concertada. Esta última representa lo que podría ser un gran logro resultante de la concertación entre el Estado y la iniciativa social para que los centros de esta última pueda proporcionar la enseñanza básica obligatoria de manera gratuita, cosa imposible sin la ayuda del Estado. En realidad un tercio de este tipo de enseñanza se encuentra en manos privadas y al Estado le resulta mucho más barata por alumno la enseñanza concertada que la pública sin perjuicio de su calidad. Pero de un tiempo a esta parte la enseñanza concertada se encuentra oprimida y discriminada y lo está pasando muy mal. Un mal entendido y equivocado estatismo parece decidido a combatir, a poner todo tipo de cortapisas a la enseñanza concertada que, sinceramente, espero y deseo cambie en aras del bien común y del cumplimiento de los arriba citados mandatos constitucionales.

Carlos Salord,  Advocat

publicat al Diari Menorca 02-08-2020