Testimonis de Fe

“Por la gracia de Dios, soy lo que soy” (1 Cor 15, 10)

 

La fe de mi madre siempre ha sido punto de referencia en mi vida. Era una mujer sencilla que se apoyaba en Dios y confiaba siempre en su ayuda.

A partir de los diez años me vinculé mucho a la parroquia de San Francisco de Mahón como monaguillo y después como catequista y cofrade del Vía-Crucis: Sus sacerdotes dejaron una profunda huella en mí, especialmente D. Abelardo Benítez y D. Guillermo Pons. Este último un día me preguntó si me gustaría ser sacerdote. También estoy muy agradecido a mi confesor de entonces, D. Juan Gutiérrez. Me repetía: “Gerardo, tú serás sacerdote”. El ser maestro y ejercer la profesión me ha ayudado a la hora de transmitir pedagógicamente los contenidos de la fe y a conservar una mentalidad secular para comprender y acompañar a los demás.

Otro elemento clave que define un antes y un después en mi sacerdocio es el paso por la facultad de derecho canónico de la Universidad Gregoriana de Roma durante tres años. Tuve grandes maestros, empezando por el Cardenal Navarrete, especializado en derecho matrimonial. La experiencia universitaria supuso un enorme cambio en mi manera de pensar evolucionando desde posturas próximas al integrismo hacia corrientes integradoras.

La experiencia parroquial también ha influido mucho en mi vida. El contacto personal con los fieles ha configurado en mí un corazón de padre y pastor con respecto a las comunidades concretas.

La experiencia curial como Vicario Judicial y General y como Administrador diocesano ha sido otra concreción de servicio. Siempre repito que no estamos aquí para mandar, sino para ayudar. Todo debe hacerse humildemente, como nos enseña Jesús, dando gratis lo que hemos recibido gratis.

Gerardo Villalonga Hellín,
Administrador Diocesano

18-09-2022

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