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Testigos de una esperanza que no defrauda Escrits del Bisbe de Menorca

He expresado muchas veces durante este año, recordando el Magisterio del Papa Francisco al convocar al Jubileo de la Esperanza, que Jesús muerto y resucitado es la puerta abierta de la esperanza.

Al mismo tiempo, durante todo el curso, hemos tratado de profundizar y difundir el documento final del Sínodo de los Obispos sobre la Sinodalidad, que el Papa Francisco con su autoridad declaró como magisterio ordinario.

Hemos continuado caminando juntos, contando siempre unos con otros y, con la fuerza del Espíritu Santo, hemos ido avanzando como una iglesia que intenta crecer en comunión interna de cara a la misión de difundir el Evangelio.

A estas alturas, vuestro Obispo puede afirmar que existe entre nosotros un clima de alegría y de fraternidad que nos hace vivir con esperanza, incluso en medio de las dificultades, que se convierten así en oportunidades o retos que nos inspiran en la búsqueda de encontrar nuevos caminos que faciliten la evangelización.

Ahora, al empezar el pontificado del Papa León XIV percibimos en su magisterio una insistencia en la unidad de la Iglesia, que es un llamamiento a la concordia y a la caridad, en línea de continuidad con el camino que estamos llevando a cabo en todas las diócesis del mundo.

Para facilitar este dinamismo misionero, después de un proceso de estudio y de una amplia consulta en toda la Diócesis y en los organismos de participación, introduciremos algunos cambios en nuestra estructura organizativa.

Al mismo tiempo, durante estos años se producirá un progresivo cambio generacional al frente de muchas parroquias y comunidades. Por una parte, nos urge impulsar la pastoral vocacional, que afecta a todos los estados de la vida. Por otro lado, deberemos ir constituyendo comunidades pastorales en las que colaboren con los sacerdotes que reciban este encargo, algunos diáconos, miembros de la vida consagrada y laicos, en el contexto de una corresponsabilidad diferenciada, tal y como se ha explicado a lo largo del proceso sinodal.

Aquí seguimos haciendo camino con ilusión y esperanza. El Papa León nos recordaba hace unos días que la caridad es fundamental y que, si ésta decae, también lo hacen la fe y la esperanza. Vuestro Obispo está agradecido porque aquí en Menorca nuestra Cáritas es este termómetro que nos ayuda a verificar la sinceridad y credibilidad de nuestros compromisos. Los voluntarios y trabajadores de Cáritas, junto con tantos cristianos anónimos que seguimos a Jesús, hacen el bien y luchan contra el mal y son el anuncio más eficaz del Evangelio.

Siguiendo el Concilio Vaticano II, recordamos la llamada universal a la santidad y al apostolado. Ésta es nuestra vocación y nuestra misión, que vemos renovada en nuestros días, por una Iglesia que intenta dar una respuesta a los nuevos signos de los tiempos en este cambio de época que estamos atravesando.

Que, con la ayuda de la Virgen María, lleguemos al puerto seguro de la salvación, que es Jesucristo muerto y resucitado, nuestra esperanza. Amén.

+ Gerardo Villalonga Hellín,
Obispo de Menorca.