Contó con una notable participación de sus miembros en cada uno de los lugares. En Maó, guiados por Mn. Miquel Àngel Riera, quien propuso dar una mirada interior a la Cuaresma y profundizar en ella como un tiempo de conversión sincera. Subrayó la necesidad de revisar la propia vida a la luz del Evangelio y abrirse a la misericordia de Dios.
En Ciutadella, María Victoria Aymerich centró su reflexión en las luces y las sombras de nuestra vida. La Cuaresma es un camino interior hacia la Pascua, que nos invita a vivir con mayor intensidad la oración, el silencio y la escucha de la Palabra.
En Alaior, Mn. Berto Vidal, se centró en la parábola del Hijo Pródigo y destacó la importancia de este tiempo litúrgico, animando a una conversión cuaresmal en gestos concretos de caridad y compromiso con los demás.
En los tres encuentros se vivió un clima de recogimiento y participación activa, que ayudó a los asistentes a adentrarse con mayor profundidad en el sentido auténtico de la Cuaresma.
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